¿Recuerdas aquellas míticas fiambreras de aluminio en las que las madres de los 70 metían la tortilla de patata y los filetes empanados? Supusieron una revolución y facilitaron esas inolvidables comidas camperas dominicales, con el mantel de cuadros sobre la hierba, los niños dando patadas al balón y el soniquete del fútbol en el transistor a pilas.

Llegó después otra revolución: la de los táper de plástico, que nos ayudaron a poner orden en la nevera y que eran tan versátiles, de tantos tamaños y colores, que cautivaron a las siguientes generaciones. Al principio solo existía el original, que se nos hacía bastante caro, pero, a medida que fueron surgiendo más marcas (de muy distintas calidades, eso sí) y los precios bajaron, los táper se hicieron imprescindibles en nuestros hogares.

Primero fueron las fiambreras de aluminio, después los tápers de plástico, y ahora, el vidrio

Y, desde hace unos años, estamos de lleno en la última transición: la de abandonar el plástico y pasarnos al vidrio. No es fácil, sobre todo porque tenemos montones de recipientes y nos resistimos al cambio, pero cada vez se hace más evidente la conveniencia de abrirle paso al vidrio. Uno de los motivos fundamentales es la conciencia ecológica, ya que se trata de un material que se puede reciclar tantas veces como se desee sin que pierda la calidad y que, además, no libera al medio ambiente sustancias que pueden ser disruptores endocrinos.

                           

Pero también nos ofrecen otras ventajas de tipo práctico

  • En el vidrio no se acumulan restos microscópicos de alimentos, por lo que no terminan oliendo mal (sí, todos hemos tenido esa desagradable sensación de que un táper limpio sigue oliendo a comida)
  • Son aptos para calentar alimentos en el microondas, algo que no sucede con la mayoría de los táper de plástico. Además, cada vez hay más estudios que advierten de los riesgos para la salud de calentar alimentos en envases de plástico
  • Pueden alcanzar altos rangos de temperatura, desde los -40 a los 300
  • No se deforman en el lavavajillas

Al igual que sucedió en su día con los envases de plástico, también los de vidrio comenzaron siendo muy caros, pero los precios están bajando y ahora son mucho más asequibles. Nosotros te proponemos estos de Zodio, de distintos tamaños, que están hechos con vidrio Pebbly y son aptos para horno (400℃), microondas y congelador, así como para lavavajillas. Están libres de BPA, tienen un sello alimentario extraíble de silicona y una tapa hermética con solapa para microondas. 

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